Tu siempre me habias enseñado que el mundo es bueno. Asi lo había creido. Y me han dado por todos los lados. Es el mundo de los perdedores.
El mundo está habitado por buenos y malos. Si escoges el lado de los buenos y crees que todo el resto son malos, terminas neurótico. Si escoges al contrario no tendrás paz pues creeras que todos por igual te acechan, buscando tu ruina.
Es preferible entender, que todos los seres somos iguales pero con enfoques diferentes, que hemos de tratar de conciliar para lograr un convivencia aceptable. Si no se logra, se ha de aceptar que cada uno siga su camino, respetando al otro. Llegados a este punto, el egoismo, la ira, la envidia, el miedo son los causantes finales de los enfrentamientos y desavenencias.
Estas y otras reflexiones me venían a la mente, mientras viajaba al encuentro con el cuerpo vencido de un familiar.